El pasticho es el rey de las reuniones familiares, una versión con sello propio de la lasaña que destaca por su cremosidad y el equilibrio entre sus capas. El secreto de un buen pasticho reside en la paciencia para cocinar la salsa de carne y la textura sedosa de una bechamel bien sazonada. Es un plato contundente, lleno de sabor y perfecto para compartir en cualquier ocasión especial.
Para la salsa de carne
300 g de Carne molida
4 Tomates maduros
½ Cebolla
½ Pimentón
3 Dientes de ajo
½ cdta. de Bicarbonato (o 1 de azúcar)
Orégano, Comino, Sal y Pimienta
Para la bechamel
3 cdas. soperas de Mantequilla
2 cdas. soperas de Harina de trigo
1 taza de Leche (ajustar según espesor)
Sal, Pimienta y Nuez moscada
Para el armado
1 paquete de Pasta para pasticho (250 g)
200 g de Jamón
250 g de Queso Mozzarella
Queso parmesano (opcional)
Papel aluminio
Sofríe la cebolla, el ajo y el pimentón picados en aceite (preferiblemente onotado). Agrega la carne molida y condimenta con sal, pimienta, orégano y comino. Incorpora los tomates licuados y el bicarbonato para neutralizar la acidez. Cocina a fuego medio hasta que la salsa espese.
Derrite la mantequilla a fuego bajo y añade la harina, removiendo por un par de minutos para que se cocine sin quemarse. Vierte la leche poco a poco mientras bates constantemente para evitar grumos. Sazona con sal, pimienta y nuez moscada hasta obtener una crema suave.
Si utilizas pasta que indica "directo al horno", pásala por agua caliente durante 3 minutos para hidratarla ligeramente. Esto asegura que quede perfectamente tierna tras el horneado.
Engrasa un refractario con mantequilla. Coloca una base de bechamel y luego la primera capa de pasta. Continúa el orden: bechamel, salsa de carne, jamón y queso mozzarella. Repite el proceso hasta terminar los ingredientes.
Finaliza con una capa generosa de bechamel y queso (mozzarella o parmesano). Cubre con papel aluminio y hornea a 280°C durante 30 minutos. Ten cuidado de no llenar el molde hasta el borde, ya que el pasticho tiende a subir un poco.
Retira el papel aluminio y deja hornear por 5 minutos adicionales hasta que la superficie esté dorada y crujiente. Deja reposar unos minutos antes de cortar. Acompaña, si lo deseas, con pan de ajo para completar la experiencia.