La arepa de trigo es un ícono de los Andes venezolanos, un pan plano y tierno que llena la cocina con un aroma dulce y reconfortante. A diferencia de la arepa de maíz, esta versión destaca por su textura elástica y su sabor ligeramente dulzón, siendo el acompañante perfecto para un queso ahumado o una taza de chocolate caliente. Es una receta noble que demuestra cómo unos pocos ingredientes básicos pueden transformarse en pura tradición.
1 kg de Harina de trigo
2 cdas. de Margarina
½ taza de Azúcar
1 cda. de Sal
1 Huevo
1 cda. de Bicarbonato
400 ml de Agua
En un bol amplio, coloca el kilogramo de harina de trigo. Agrega la margarina, el azúcar, la sal, el huevo y el bicarbonato. Por último, vierte el agua poco a poco mientras comienzas a integrar todo.
Amasa de forma envolvente hasta obtener una masa uniforme, suave y que no se pegue a las manos. Colócala de nuevo en el bol y déjala reposar tapada durante unos 10 minutos para que el gluten se relaje.
Pasado el tiempo de reposo, traslada la masa a una superficie o mesa limpia. Amasa nuevamente con energía durante unos minutos; este paso es clave para lograr esa textura característica y aireada de la arepa andina.
Alarga la masa formando un cilindro y córtala en porciones o "medallones" del mismo tamaño. Con las palmas de las manos, dales forma circular y aplánalas hasta obtener el grosor deseado (típicamente medio centímetro).
Coloca las arepas sobre un budare o sartén caliente a fuego medio. Cocina por ambos lados hasta que estén doradas y se inflen ligeramente. Sírvelas bien calientes para disfrutar de su máxima suavidad.